El hombre que camina a mi lado

Hace un año que compartí estas palabras para mi marido y hoy me apetece recordarlas y compartirlas… Sin él nada de esto habría sido posible y no puedo sentirme más orgullosa. Tú tienes un compañero así?…

 

“Mi compañero, mi amigo, mi hermano, mi alma gemela, siempre confiando… SIEMPRE apoyando.
Crecer a tu lado es de las mejores oportunidades que me ha dado la vida. Sin duda este viaje no habría tenido el mismo destino sin ti.
De una cafetería argentina en la preciosa isla canaria de Tenerife hasta el infinito o dónde queramos llegar. No hay límites para nosotros.
Sin duda los protagonistas de un nacimiento son la mamá y el bebé, pero sin el padre apoyando en ese saber estar sin más afán que dar amor para que todo fluya, no habría diada ni familia posible para mi. Todo se me queda corto. Has sabido encontrarte cuando todos estábamos perdidos buscando nuestro lugar. Has sabido esperar recibiendo “migajas”. No ha sido fácil para ti, incluso creo que ser padre muchas veces es más difícil… pero estás aquí porque te lo has currado mucho y es algo que quiero compartir con la tribu que tengo aquí. Que sepáis que los hombres así también pueden ir construyéndose a si mismos en el camino, sólo hay que querer. Tú siempre quisiste, y cuando más difícil se ponía, tu más querías! Menudo ejemplo le queda a nuestros hijos.
Gracias amor, por tu entrega sin condición. Si estoy flotando en esta nube es porque tu no me has amarrado a la tierra

Se puede parir con Arnold Chiari I

Hola! Han pasado ya 9 meses desde que di a luz a mi pequeño y ya me siento con esa necesidad total de contarte todo lo que he aprendido en este camino y de empezar con ganas el curso, con muchas novedades que te contaré próximamente.

He deseado poder escribir este post durante mucho tiempo. Y por fin puedo hacerlo realidad.

¿Qué mejor manera de volver al trabajo que ayudando a otras mamás que estén en ese lugar en el que yo estuve y del que he salido victoriosa?

Si has llegado a este post es o bien porque ya me seguías o porque has estado buscando desesperadamente información sobre el parto con Arnold Chiari (tipo I) como yo en su día.

Tengo dos hijos, una niña de 4 años que nació por cesárea programada con anestesia general en la semana 39 porque yo tengo Arnold Chiari de tipo I (me ahorro explicar lo que es porque si te ha interesado y sigues leyendo ya sabes de lo que hablo) y un niño de 9 meses que ha nacido en casa tras un parto cuanto menos “intenso”. En mi primer embarazo, hace ya casi 5 años yo sabía que pese a todo podía parir, lo sentía así como una verdad dentro de mi, pero claro, no me valía sólo con eso. Yo tenía el diagnóstico por pura casualidad y era una paciente completamente asintomática, de hecho es probable que si no lo hubiera sabido por otra amiga (que tuvo cesárea por el mismo motivo) yo ni habría mencionado esto a los ginecólogos, porque en realidad a mi no me condicionaba en nada y no tenía relación ninguna con el desarrollo de mi embarazo y yo normalmente ni me acordaba de señalarlo como algo “importante” en mi historial, porque nunca le habían dado importancia una vez valorado el grado, etc.

El caso es que yo no quería cesárea, mucho menos programada, muchísimo menos con anestesia general, y perderme el momento más importante de mi vida: ver nacer a mi hija. Así que me informé mucho, leí todo lo que encontré sobre el tema y di todas mis razones a los médicos para buscar el mejor camino para MI y mi hija, pero claro, como casi siempre en estos temas, ni me escucharon, ni me respetaron, me infantilizaron y poco menos me trataron de loca por no querer aceptar a ciegas la cesárea. La evidencia científica sobre el tema es escasa, primero porque la mayoría de mujeres que lo tienen ni se enteran, y luego porque, claro, si hacemos cesárea a todas las diagnosticadas “por si acaso” difícilmente vamos a poder recabar información o hacer un estudio sobre el parto y el Arnold Chiari. La neuróloga que firmó el informe se mojó CERO y dijo que no había evidencia real de que no se pudiera parir, pero que normalmente se hace cesárea, y los ginecólogos como no son especialistas justamente en el tema dijeron “no nos pillamos los dedos”. Es lo que tiene la medicina defensiva, la medicina que no es integral, que nos trata como objetos y no como sujetos complejos, individuales y únicos.

Creo que la medicina debe facilitarnos sus avances y conocimientos para ayudarnos a tomar a NOSOTROS la mejore decisión para nuestro caso de forma consciente. No para decirnos lo que ELLOS consideran que debemos hacer.

El caso es que además de haberme sentido completamente sola en ese tema sufrí una violencia obstétrica HORRIBLE. Y lo que se suponía que tenía que ser el mejor momento de mi vida, fue el peor y más traumático que he vivido jamás.

Me costó años y terapia superarlo, aceptarlo y procesarlo, y aún hay un trocito de mi corazón que me da un pinchacito cuando lo recuerdo. Sabía que no volvería a pasar por eso.

Ya había tenido a mi hija y seguí investigando por mi cuenta, informándome, contactando con más especialistas por mi cuenta, y sacando mis propias conclusiones. Sin duda todo lo que viví me hizo ver que en realidad mi cesárea no era estudiada y necesaria, fue para que yo “no reclamase nada” luego, dicho tal cual por una de las ginecólogas que me atendió. He de decir que también había parte del equipo médico que abogaba por un parto vaginal con instrumental para “acortar el expulsivo” y evitar un mayor enclavamiento por el esfuerzo (claro, visto desde un parto en litotomía y “forzando con el cuello”). Por tanto eso también me demostraba que no había una única verdad en mi caso.

Cuando me quedé embarazada por segunda vez yo ya había aprendido lo suficiente y también estaba dispuesta a hacerme oír. Así que aunque mi plan era tener un parto en casa, seguí los protocolos hospitalarios y además acudí a la consulta de neurología nuevamente a “valorar” mi caso. Y menuda diferencia de consulta respecto a la que tuve la primera vez.

Entré por la puerta con mi barrigón y ya antes de sentarme me dice el neurólogo: “Hola! ya veo que le mandan de ginecología, yo le voy a hacer la misma recomendación que la Dra. Pepita (la de mi primera cesárea) hace 3 años”. Me siento, lo miro a los ojos y le digo: Mire me gustaría hablar un poco más de este tema y que tratásemos MI caso concretamente, porque ya en su día manifesté mi deseo de tener un parto vaginal y habiendo pasado ya por la traumática experiencia de MI cesárea, no quisiera repetirla. Hay estudios de casos clínicos que muestran que ha habido mujeres que han parido de forma natural con esta malformación, e incluso han recibido anestesia epidural…

Y así fui exponiéndole mis motivos, lo que yo sabía y había aprendido y el me escuchaba MUY ATENTA Y RESPETUOSAMENTE. Además hice más preguntas, aclaramos dudas, etc y me fue reafirmando el mismo en mi decisión del parto natural. En un momento ya finalizando la conversación le dije: Ud, va a firmar ahora un informe, y yo no quiero que ese informe determine mi futuro de forma “protocolaria”, me gustaría que lo que usted exponga ahí sea su real convicción de que considera que en MI caso está optando por la mejor opción. Y el me dijo: ud, quiere que yo le diga qué haría yo si se tratase de mi esposa, por ejemplo? y le respondí: pues por ejemplo… Y me contestó con rotundidad: yo optaría por el parto vaginal.

Fijaos como cambió el cuento desde que entré por la puerta hasta el final de la consulta. Así que redactó el informe y lo que más me marcó completamente fue que además de exponer sus motivos, conocimientos, etc añadió “además es deseo de la paciente tener un parto natural y considero necesario respetarlo”.

No os podéis imaginar la sensación de triunfo y empoderamiento con que salí de esa consulta, sentí que con ese recorrido seguía sanando lo que no había podido darle a mi primera hija. Sentí que por fin, alguien “cualificado” me daba la razón con su firma y su “título” y eso era todo un logro. Sentía que ahora nuestra decisión de parir tenía un respaldo médico. La opción de parir en casa ya era nuestra. Además en este embarazo, aún pese al informe favorable del neurólogo para la epidural (aunque yo no la quisiera) la anestesista (muy borde) me dijo que ni de broma me pondrían una epidural para el parto, cuando yo le expliqué que iba a la consulta para que constase que no era necesario una anestesia general si llegado el caso necesitaba una cesárea de urgencia. Pero nada, llevo el caso a estudio y me dijo que ni de broma. Pero me daba igual, no la íbamos a necesitar.

Después de todo esto (que me está quedando larguísimo el post, perdonadme) tuve un parto natural en casa, con un preparto muy largo e intenso que me puso muy a prueba y un expulsivo de 2hs que me llevó a conocer al segundo amor de mi vida, mi pequeño Darío (mi vivencia del parto la puedes leer AQUÍ). Posteriormente he pedido una consulta postparto para que precisamente si querían me hicieran una resonancia magnética y “comprobasen” que nada se había movido de su sitio, ya que tanto temor causaba un enclavamiento por el esfuerzo en mi primer embarazo, y sabéis que?? el neurólogo que me atendió ni siquiera lo vio necesario. Me dijo que dado que yo no mostraba síntoma ninguno de empeoramiento, que la respuesta clínica era perfecta y asintomática era obvio que todo seguía normal.

Con todo este post lo que quiero decir es que SE PUEDE PARIR CON ARNOLD CHIARI I si ese es vuestro deseo y si junto a vuestros médicos lo véis factible. No dejéis que os encasqueten una cesárea “por si acaso” si no la queréis. No temáis de hacer oír vuestros miedos y deseos y cuestionar a “la autoridad médica”, porque a veces se equivocan también, y están ahí para acompañarnos a tomar las mejores decisiones para NOSOTROS (en cualquier contexto de salud o enfermedad).

Cuento mi historia porque me habría gustado encontrar algo así en mi primer embarazo, alguien que hubiera pasado algo similar y lo hubiera superado, alguien que comprendiese mi dolor de no querer esa cesárea. Pero esa fue nuestra historia, y nos ha traído hasta aquí.

Gracias a mi marido, por ser el mejor compañero de vida en este viaje tan profundo, gracias a mi hija por lo mucho que me ha enseñado con su llegada, gracias a mi pequeño por haberme regalado un parto así, y a la familia, por habernos respetado aún con sus miedos.

Gracias a vosotros haberlo leído, y espero que os sea de ayuda! Estoy aquí para apoyaros y acompañaros en lo que necesitéis.

Un abrazo, Noelia.

5 formas de demostrar a tus hijos AMOR INCONDICIONAL

Hoy es el día del amor, no sólo de “los enamorados”. Y el amor más potente y puro que existe, el primero que recibimos y sentimos es el maternal (en segunda instancia más adelante, el paterno). Una fuerza potente como un huracán, capaz de poder con todo. Sentirnos profunda e incondicionalmente amadas en nuestra más tierna infancia es imprescindible para convertirnos en adultos felices, seguros, inteligentes, con autoestima.

Y todos los padres tenemos claro que haríamos lo que fuera por nuestros hijos, que les amamos con locura, que son lo más importante en nuestra vida, pero… No siempre sabemos transmitirlo adecuadamente. Y muchos niños perciben que el amor de sus padres depende de su comportamiento, sus notas, sus labores, etc, y eso es lo que se les transmiten sin saber el doble mensaje el daño que supone.

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Así que quiero darte hoy 5 formas de demostrarle a tus hijos amor incondicional, para que ellos tengan claro que tu amor por ellos es inquebrantable.

  1. No les castigues, acompañales a descubrir las consecuencias naturales de sus actos. 
  2. Dile cada día que te sientes afortunad@ de ser su madre/padre y que es maravillos@ por ser como es.
  3. Siempre que sienta algún temor hazle saber que tu le proteges y cuidas de cualquier mal, que le ayudarás a superarlo, no lo minimices.
  4. Valora cada día alguna de sus maravillosas cualidades (que generoso eres, que pelo tan bonito tienes, me gustan tus ojos, gracias por ayudarme…)
  5. Parate cada día a darle ese contacto consciente que todos necesitamos, un abrazo apretado sin prisa, en silencio, acaricia su pelo hasta que se quede dormido, muestrate entusiasmad@ de leerle su cuento favorito como un momento de conexión, no un trámite para que se duerma.

Espero que estas 5 ideas te abran aún más la perspectiva y encuentres todas las preciosas maneras que hay de dar AMOR a diario a nuestros hijos.

Aprovecho para contarte que con este motivo voy a regalarte un taller ÚNICO en DIRECTO el día 24 de febrero a las 21:30hs (España peninsular) llamado “Criar, amar, educar” el lema de esta preciosa Espiral de crecimiento.

Solo tienes que suscribirte AQUÍ para recibir el enlace de acceso. Te va a encantar!

Te espero dentro!

Noelia.

La paz se construye desde el seno del hogar

Estás sembrando la PAZ cuando respiras profundo y dejas de gritar,

estás creando la PAZ cuando en vez de callar haces visible la violenta realidad,

estás viviendo la PAZ cuando te detienes con amor a observar la belleza a tu alrededor,

estás contagiando la PAZ cuando sonríes a los demás,

Porque la PAZ empieza en casa, en cada gesto cotidiano, en cada caricia, en cada beso, en cada mirada llena de amor. Cada cuento leído con ternura, cada conversación profunda pidiendo perdón y enseñando los valores fundamentales del ser humano. Actuando con empatía, compasión, sin importar de donde venga el otro, tendiendo la mano al de al lado.

paz

La paz no llegará sólo el día que las guerras acaben. Llegará el día que estas generaciones continuen transmitiendo el mensaje de amor que recibieron en sus casas, sus escuelas. Cuando todos, con nuestras acciones detengamos la violencia, desde un insulto en el colegio, hasta una guerra mundial.

Os envío AMOR y PAZ a todos, hoy y cada día.

firma Noelia