¿Cómo conseguir que tus hijos te escuchen? 5 consejos prácticos

Todos los papás y mamás deseamos que nuestros hijos nos escuchen y en la mayoría de los casos que hagan lo que les pedimos, pero difícilmente podremos conseguir lo segundo sin lo primero. Es importante antes de nada plantearse ¿qué queremos? “Escúchame” es una de las palabras que mes se oyen en torno a los niños, sobre todo cuando los padres pretendemos explicarles o pedirles algo. Y ellos como si tal cosa… parece que nos ignoran ¿verdad? A veces es así porque ellos se distraen con facilidad, se abstraen a sus mundos internos y están a otra cosa, y es sano que así sea.
Pero ¿cómo podemos conseguir su atención verdadera cuando queremos hablar con ellos?

 

  1. Evita la palabra “escúchame” para empezar. Puede parecer una contradicción, pero de alguna manera cuando la pronunciamos les damos la oportunidad de hacer justamente lo contrario, porque todo niño para reafirmarse, en algún momento tiene que negar a sus padres y eso no es malo en sí mismo.
  2. Capta su atención participando, no interrumpiendo. Si el niño está jugando a algo puedes interesarte en su juego, hacer una “aparición estelar” graciosa en escena y jugar con él un par de minutos antes de hablarle de eso que deseas.
  3. Sé breve, no des sermones. Si quieres que te escuche para decirle que tiene que recoger sus cosas, hacer su cama, ir a bañarse, etc. Evita soltar un monólogo de 3 minutos ininterrumpidos sobre la importancia del orden, lo cansad@ que estás de ver sus cosas en el suelo, lo importante que es bañarse porque……… bla bla blaaaa (eso es lo que ellos oirán). Sé concret@ y pide colaboración en vez de imponer un mandato.
  4. Pregunta en vez de ordenar. Sí, claro. Pregúntale si puede escucharte. O cuanto tiempo necesita para acabar lo que está haciendo y poder prestarte atención. Tiene derecho a hacerlo. Igual que tu le pides que espere un momento cuando estás hablando con otro adulto o con una llamada telefónica.
  5. ESCÚCHALE TÚ. Sí, muchas veces. Todos los días, con toda tu atención. Cuando te lo pida o cuando no. Todo lo que puedas (ya sé que a veces tienes trabajo, recados, gestiones). Párate un ratito cada día a escuchar sus historias, sus cosas del cole, sus problemas o sus aventuras. Es la mejor manera de regalarle tu atención para que luego él/ella sepa naturalmente dártela a ti.

Nunca olvides mantener el contacto visual, mirándoles a los ojos y mostrando con tu lenguaje corporal un tono amable y respetuoso.

Y aún así, paciencia… Los niños ven más de lo que oyen, así que predica con el ejemplo y ten paciencia. Conforme van creciendo las cosas mejoran, ellos maduran y aprenden de manera sorprendente. Normalmente devuelven lo que reciben, así que cuando veas que algo no te cuadra en su comportamiento, revisa adecuadamente en qué podrías mejorar tu relación con tus hijos. Habla mucho con ellos, dialoga y abre tu corazón a mostrarles tus sentimientos para poder establecer un vínculo y un diálogo permanente y no solo una “escucha por interés”.

 

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