Querida Hana: te lo debo todo

Hoy os quiero hablar de desarrollo y crecimiento personal y para eso quiero recomendaros un libro genial…

Querida incertidumbre: te lo debo todo. Así se titula el libro de Hana Kanjaa del que os vengo a hablar hoy. Hace tiempo que le prometí la reseña y ya no puedo dejarlo pasar más.

Hace años que sigo a Hana, conecté con ella desde el primer momento en que la escuché hablar viendo su charla TEDx. Menudo entusiasmo… qué vitalidad, y menuda experiencia la que contaba. Desde aquel momento empecé a seguirla en redes, a empaparme de sus vídeos de youtube, reírme con sus video-viernes y compartirla en Facebook y demás.

Cuando sacó Circus People yo quería entrar!! pero no era mi momento, no podía permitírmelo económicamente, aunque en realidad, en el fondo, aún no estaba en el escalón preciso de mi camino y me faltaba compromiso conmigo misma.

El caso es que cuando sacó su libro dije: tiene que ser mío. Y como no quería arriesgarme a que en navidad no me cayera, me lo compré yo misma como auto regalo, y qué regalo amigas!!

Lo empecé a leer y ya empecé a llorar, como persona Altamente Sensible conecté al momento con su historia, me sumergí de lleno, y además como tengo su voz y su forma de hablar completamente integrada, me parecía que estuviera leyéndomelo ella misma a mi lado.

Aluciné con su historia, porque claro, cuenta cosas personales que yo no habría imaginado ni por asomo en una mujer como ella. Su nivel de honestidad y transparencia me cautivó. Y empezó a desmontarme mitos, a hacerme ver dentro un poco más y fue la “patada en el culo” que necesitaba para romper con bloqueos que me estaba poniendo a mi misma por miedo. Yo ya he divagado por diversas terapias de crecimiento, coaching, biografía, etc etc, pero esas chispa que tiene Hana fue justo lo que necesitaba. Y lo mejor no acaba aquí… lo mejor es que decidí pasar su legado a alguien más, a una persona a la que quiero muchísimo, que no se sentía feliz con su vida y no sabía muy bien como salir de ese ciclo de apatía que la tenía atrapada. Y le dí el libro, y después de haberle recomendado y aconsejado mil cosas durante años para ayudarla, fue “Querida incertidumbre” lo que le hizo click, y yo no puedo sentirme más feliz y agradecida de que esa magia ocurriese. Así que por supuesto que os tengo que recomendar el libro con todo mi corazón, porque SÉ que os va a ser de gran ayuda. Porque creo que el trabajo de Hana es grandioso y me parece increíble el impacto que las palabras de alguien pueden tener en nuestra propia vida. Yo ahora mismo no estaría trabajando al nivel que estoy, si no hubiera seguido los consejos de su libro, fue justo lo que necesitaba para romper barreras y dar el salto, aunque no un salto como los que ha dado ella desde sitios increíbles a alturas desorbitadas con un par de ovarios, eso me lo dejo para otra vida!

Además Hana dará el 1 de febrero un WEBINAR GRATIS que va a ser la bomba y yo ya estoy apuntada en primera fila!!

Os podéis apuntar AQUI 

En él nos va a contar como romper esa barrera entre la vida que DESEAS y la vida que TIENES.

Espero que os compréis su libro (no me llevo comisión, lo comparto porque me nace del corazón), y me dejéis en comentarios que os ha parecido 😉

Un abrazo, Noelia.

5 Errores que debes evitar cometer con tu hijo de Alta Sensibilidad

Los padres siempre deseamos hacerlo bien, lo mejor posible. No me cabe ninguna duda. No he conocido hasta ahora a ninguna madre ni padre que desee hacer daño a su hijo a consciencia o que le de realmente igual lo que sientan sus hijos y cómo esto afectará a su vida presente y futura.

Pero a menudo por falta de conocimiento, de información, de herramientas, no damos en la tecla. Tener niños de Alta Sensibilidad puede resultar extremadamente agotador. Son niños con una intensidad desbordante a nivel emocional, que se sobreestimulan y pierden su equilibrio con facilidad, tienen una sed infinita de respuestas a cuestiones muy profundas y eso en el día a día de una familia puede acabar desgastando mucho.

Así que quiero enseñarte cuáles son los errores habituales que se comenten con estos niños y que suelen suponer para ellos una tristeza profunda y una sensación de incomprensión aún mayor.

  1. Decirles “no es para tanto” cuando nos cuentan algo que ellos sienten o viven como un drama. Nosotros desde fuera no podemos medir su nivel de tristeza o decepción ante lo que ocurre como para poder determinar que esté sobre-reaccionando porque además nuestra vara de medir no tendrá la misma escala que la suya. Podemos decir: comprendo que te sientas así, ¿hay algo que pueda hacer para ayudarte? Estamos mostrando empatía e interés sin juzgar su forma de expresarlo.
  2. Olvidarnos de que son NIÑOS porque muestran un nivel de madurez muy superior en determinados aspectos de su desarrollo. No podemos obviar que aunque se hagan planteamientos muy profundos y puedan comprender conceptos muy abstractos a temprana edad su cerebro no deja de tener una edad biológica determinada conforme a la cual se comportará en muchos otros aspectos.
  3. Intentar manejar su frustración en lugar de guiarle para que sea él mismo quien pueda gestionarla. Debemos aceptar que a veces aunque “pongamos todo de nuestra parte”, nuestros hijos van a explotar igual. Nuestra labor es aceptar que tienen derecho a hacerlo y asegurarnos de que no vulneren su integridad y la de nadie más, pero que canalicen su frustración y/o rabia de la manera que necesiten, con nuestro apoyo.
  4. Querer “bromear” o quitarle importancia a sus problemas. Muchas veces este detalle acaba todavía empeorando más la situación. El niño se siente indignado porque considera que no le tomamos en serio y eso puede hacer que deje de querer contarnos qué le ocurre.
  5. No saber “retirarse a tiempo”. En la mayoría de los casos cuando los niños empiezan a mostrar los primeros síntomas de estar sobreestimulados (en entornos con demasiada gente, ruidos o situaciones que les incomodan) los padres “esperan un poquito más” y para cuando se dan cuenta el volcán ya ha hecho erupción. Es mejor ser conscientes e irnos antes de esos lugares o evitarlos en la medida de lo posible. El resultado a la larga siempre será mejor.

Es muy importante que les acompañemos a zambullirse en ese mundo interno de tanta riqueza para que puedan aprovechar todas sus cualidades en beneficio de sus propio bienestar y para ello debemos permanecer atentos, disponibles y cercanos, siempre desde el amor incondicional y no desde el juicio.

 

Noelia Rodriguez.

 

 

¿Merece la pena tener hijos?

Mi respuesta es clara: No. Tener hijos no merece la pena. ¿Cómo va a merecer la PENA? Menuda perspectiva tan pobre de una experiencia tan compleja como es la maternidad. Una balanza de cosas “buenas y malas” para decidir si es “bonito” o no haber tenido hijos o decidir tenerlos. Es absurdo.

Tener hijos merece la alegria, la entrega, el tiempo. Tener hijos merece la VIDA.

 

Porque es una experiencia como ninguna otra, un aprendizaje tan profundo que es imposible salir indiferente de la maternidad. 

No estoy diciendo que todo el mundo DEBA tener hijos. Estoy diciendo que valorarlo como quien busca los pros y los contras a un coche que se va a comprar me parece de locos.

Igual de loco que pensar si la vida merece la pena ser vivida. La pena? No, la pena no. Merece cada segundo de tu existencia lo que te llevas de este viaje. Y de la misma forma que la vida tiene sus idas y vueltas, experiencias traumáticas y otras bellas y trascendentales, la maternidad no iba a estar exenta de sus días oscuros.

Pero cuando amas a alguien de verdad, lo amas en su totalidad, con sus luces y sombras. Para mi es imposible amar a mis hijos SOLO cuando son “ideales”. Porque amar sus berrinches, sus frustraciones y aprendizajes es lo que me obliga a crecer cada día, lo que me inspira a ser mejor y desear que ellos también aprendan y le encuentren sentido a su existencia. Y amar todo eso no significa que vaya a estar contenta y sudando purpurina en los momentos duros, si no que sacaré lo mejor que pueda de esa experiencia y me seguiré nutriendo de todos los momentos fabulosos que tenemos juntos, de cada uno de sus logros, de cada una de sus alegrías y de cada una de sus metas conseguidas, porque serán en parte también un poquito mías.

Creo que nada merece la PENA en esta vida, creo que es mejor aceptar y valorar cada experiencia que te toque, porque lo único que está en tu mano es la actitud con la que afrontes tus circunstancias, para lograr ser feliz con lo que sea que te pase. Si algo tengo claro y meridiano es que la felicidad habita en mi y no en el mundo que me rodea, así que de mi depende sentirme plena aún mientras dura la tormenta.

Y tú ¿crees que merece la pena tener hijos?