“SOMOS LA LECHE” un libro que no te puedes perder, entrevista a Alba Padró

El 14 de septiembre sale por fin a la venta SOMOS LA LECHE. El libro sobre lactancia materna que ha escrito Alba Padró Arocas.

Ella “es la leche” para mi y para muchas madres. Es consultora IBCLC, gran referente nacional en temas de lactancia materna, creadora de Lactapp la primera APP de lactancia gratuita, donde puedes resolver muchas de tus dudas para dar el pecho desde tú móvil. He tenido el placer de conocerla en persona cuando yo misma me formé como asesora de lactancia hace dos años y es una mujer que te cautiva con su sonrisa, te asombra con su conocimiento y te conquista con su buen humor y su visión de la vida.
“Somos la leche”, es un libro que creo será referencia en este tema y que no podrá faltar en la mesilla de toda madre, matrona, pediatra y persona vinculada a la crianza y la lactancia materna.
Entre audios de whatsapp, mucho sueño e interrupciones de teta por mi bebé en plena crisis de los 9 meses, hemos hecho esta entrevista que espero os encante tanto como a mi!

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Noelia: Si algo me llamó la atención al leer la noticia sobre tu libro fue el titulo “Somos la leche”, es que es buenísimo lo mires por donde lo mires, ¿cómo se te ocurrió? ¿qué significa para ti?

Alba: En el año 2012-2013 me ofrecieron escribir un blog en una página, que en ese momento se llamaba Criaturas, que llevaba un periodista catalán, que murió hace poco, se llamaba Carlos Capdevilla. Él y Eva (su mujer) me proponen hablar de lactancia. Yo no había escrito nunca y tenía ganas de empezar a contar cosas y había estado participando en foros y en alba lactancia y tenía ganas de contar un poco lo que era para mi la lactancia. Entonces me dicen: pues vale, elige un título y lo primero que se me pasó por la cabeza fue “Som la llet” que es en catalán Somos la leche y nada, le dimos un par de vueltas y enseguida se quedó. Nos pareció que era muy acertado porque contaría muy bien lo que pasaría en el blog, que se hablaría de lactancia desde todos los puntos de vida. Trataba de temas de historia, de patología, lo que vemos diariamente: la mastitis, obstrucciones… también la lactancia en otros mamíferos, que me parece un tema genial, todo todo era somos la lactancia. Y en el libro también se plantearon varios nombres y cuando se planteó en castellano “Somos la leche” estaba claro que tenía que ser. Además hay un capítulo del libro que termina diciendo esto: las mujeres somos la leche.

N: ¿Qué nos vamos a encontrar en sus páginas? ¿cuál ha sido tu intención al escribirlo?

A: He escrito lo que me hubiera gustado encontrar hace casi 18 años cuando nació mi hija. Yo tenía el “¿Qué esperar cuando estás esperando?”. Entre que en el embarazo lo devoré jajaja me faltó eso, la lactancia. Es cierto que hoy en día hay más libros y mucha más información, pero si me apetecía proporcionar… no sé si llamarlo guía porque puedes leerlo como capítulos independientes, pero sí está estructurado para que tenga un hilo conductor, una continuidad, desde el embarazo, el inicio de lactancia en las primeras horas, pasando por la leche. Hablamos de la leche materna, el calostro, de ciertas propiedades, la vuelta al trabajo, problemas habituales, cosas que pasan cuando los niños crecen, cosas divertidas que pasan a madres lactantes, el destete. Tiene toda una estructura. Pero también puedes leerlo según lo que necesites, si te interesa el destete… Pero tiene un orden para leerlo de cabo a rabo si te apetece. Es un libro que te ayuda a pasar todas las etapas, bueno, más que te ayuda… te ACOMPAÑA a pasar todas las etapas.

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N: Acompañar, sin duda una palabra clave en la maternidad. ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?¿cuál ha sido la parte más dificil?

A: El encargo del libro llegó sobre septiembre-octubre y por suerte, hacía unos meses mi socia María Berruezo había insistido en que escribiera un libro. Así que cuando me llamó la editora y me dijo: ¿quieres escribir un libro? dije: bueno pues ¡estoy en ello! Luego fue cuestión de unos 4 meses ponerme las pilas y terminarlo. ¿Partes difíciles?, no. No recuerdo partes difíciles. Soy muy maniática con las palabras e intentar encontráis las palabras correctas… Quizá lo más complicado ha sido después, repasarlo, leerlo y revisar cada pequeña cosa. Soy de las que nunca está satisfecha, y seguro que ahora cuando lo vuelva a leer diré: ahh q horro lo que dije aquí! Me costó que saliera como yo me imaginaba que tenía que salir, que quedara redondo es quizá lo que más me ha costado siendo tan perfeccionista.

N: Ya ves, el perfeccionismo es lo que tiene, te hace darle vueltas ha todo y nunca te deja satisfecha, pero estoy segura de que a quienes lo necesiten les acabará ayudando en su camino.
Hablando un poco de lo personal ¿qué ha representado en tu vida y tu maternidad tus lactancias?

A: Sí, sí, hablo sobretodo de mi primera lactancia, cosas que me pasaron con la lactancia de María que se repiten y sí, las cuento. Para mi la lactancia ha sido un aprendizaje sobre mi misma, sobre mis capacidades, y un conocimiento sobre mi cuerpo que no tenía. La capacidad ed mi cuerpo que me ha sorprendido bastante. Yo siempre había estado muy “en desacuerdo” con la nariz y los pechos que me habían tocado jajajaj siempre he dicho que los pechos a mi ya me salieron caídos. Nunca había tenido un pecho “estéticamente” bonito y la lactancia me ayudó a ayudarme con mi cuerpo. A entender que esos pechos que no eran perfectos estéticamente, sí lo eran para amamantar. Yo he tenido dos lactancias sin ninguno problema. CERO. No he tenido una grieta, un dolor, NADA en ninguna de las dos, me considero muy muy afortunada.
Yo no sabía nada de lactancia y tuve la suerte de empezar a formar parte de un grupo de lactancia cuando maría tenía 17 días, aterricé y me quedé. Eso fue clave para seguir. Un día en plena crisis de los 15 días estuve a punto de bajar a por leche artificial y si no hubiera encontrado el apoyo necesario lo hubiera dejado. Ya sea en forma de llamada telefónica, de libro, de artículo, todas las madres necesitamos a veces ese pequeño “salvavidas” que nos ayude a centrarnos y a tomar decisiones correctas e informadas. Ya te digo, yo no sabía nada de lactancia. Cuando nació mi hija yo tenía 23 años y recuerdo llamar y decir “yo doy el pecho a demanda pero cada 3 horas” jajaja no sabía nada, CERO.

N: jajaj Eso de la lactancia a demanda cada 3 horas les ha pasado a unas cuantas!! ¿Crees que con toda la información que tenemos hoy en día estamos en una época de cambio en la que la lactancia materna está volviendo a tomar importancia o aún queda mucho para eso?

A: Las cifras de lactancia, al menos en Cataluña, aumentan cada año de manera brutal. Cada vez más mujeres quieren dar el pecho, también cada vez más profesionales se están formando y toman conciencia de lo importante que es estar formados y preparados pero a veces también se da la situación de que sientes que es “el día de la marmota”, que las cosas no cambian y que todo está igual. Pero bueno, cada vez hay más madres que amamantan y que a los 6 meses los indices de lactancia están aumentando, que es muy buena noticia, pero bueno nos falta. Evidentemente nos falta. Lo que la cultura del biberón ha conseguido en ciento y poco años es brutal y nos costará muchísimo recuperar esa confianza, ya no solo a nivel de la lactancia, si no también al nivel del parto. Es la misma confianza en que tú puedes parir y que vas a parir y puedes amamantar. Es cierto que pueden aparecer “problemas” en ambos procesos, pero lo normal es que no aparezcan. Lo normal es que todo vaya bien.

N: Es cierto, parece que nos hemos alejado (en los temas de maternidad) de la idea de la naturalidad para acercarnos a la idea patológica de todo lo que podría salir mal, y esto no tiene por qué ser así.
Para acabar Alba, me gustaría que me dijeras cuál crees que es la mayor dificultad que se podría encontrar una mamá que quiera dar el pecho y un consejo que le darías, ¿cuál es el consejo estrella? esas palabras que crees que no le deberían faltar a ninguna mamá.

A: Te iba a decir que la falta de información, de apoyo, y de tribu. Pero realmente cada vez creo más que lo más difícil (porque además tiene que hacerlo una misma) es CONFIAR en una misma. Verse capaz… Si te ves capaz de parir, de amamantar, de lo que sea, es más probable que lo hagas, pese a que te falte información, apoyo. Sobre todo que crean en ellas mismas y en su capacidad de hacerlo.
Cuando me consultan les pregunto: ¿TÚ que quieres hacer? Cuando sé lo que una madre quiere hacer, a partir de ese punto podemos trabajar, pero siempre partiendo de lo que deseen hacer, me parece clave. Y lo siguiente es: Haz lo que TÚ crees que debes hacer. Nosotras mostramos caminos y la que va a elegir SU camino eres TÚ. Si tu eliges tu camino, vas a estar bien con la decisión que has tomado. Cuando te imponen caminos, no te cuentan todas las opciones es cuando después te puedes sentir, enfadada, frustrada, culpable y todas esas cosas que nos pasan a las madres. Cuando tú tienes TODA la información en la mano y ELIGES, entonces siempre eliges bien el camino.

N: Estoy totalmente de acuerdo Alba, si algo me ha mostrado la experiencia propia y la de las madres de mi alrededor, y que acuden a mi, es que si tomas las decisiones plenamente convencida de que es lo mejor para ti y tu familia en tus circunstancias, entonces hay tranquilidad y seguridad. Por mucho que nadie quiera decirte “la teta hasta los 2 años es lo mejor”, si tu has destetado a los 18 meses porque eso era lo mejor para ti y tu hij@ y lo has hecho convencida, entonces no hay frustración. Si te remueve y te enfada es porque quizá tú no querías acabar esa lactancia pero te presionaron, porque querrías haberlo hecho de otra manera y no la encontraste, etc. Cuando hay consciencia en la decisión hay tranquilidad.

Alba: 100% de acuerdo

N: Muchísimas gracias Alba, por tu tiempo para la entrevista, por todo lo que aportas a las vidas de tantas madres y familias con tu trabajo y te deseo TODO el éxito con tu libro, que se vendan millones, que no falte en la mesilla de ninguna mamá y que haya muchas ediciones. Estoy deseando tenerlo en mis manos y también tengo ya a quien regalárselo.

A: gracias a ti!!

Espero que os haya gustado y que estéis bien atentos al lanzamiento del libro, porque estoy convencida de que se agotará en un momento.

Un abrazo a tod@s!! En la próxima entrada os hablaré de MIS lactancias, os apetece??

Os espero por aquí,
Noelia.

Se puede parir con Arnold Chiari I

Hola! Han pasado ya 9 meses desde que di a luz a mi pequeño y ya me siento con esa necesidad total de contarte todo lo que he aprendido en este camino y de empezar con ganas el curso, con muchas novedades que te contaré próximamente.

He deseado poder escribir este post durante mucho tiempo. Y por fin puedo hacerlo realidad.

¿Qué mejor manera de volver al trabajo que ayudando a otras mamás que estén en ese lugar en el que yo estuve y del que he salido victoriosa?

Si has llegado a este post es o bien porque ya me seguías o porque has estado buscando desesperadamente información sobre el parto con Arnold Chiari (tipo I) como yo en su día.

Tengo dos hijos, una niña de 4 años que nació por cesárea programada con anestesia general en la semana 39 porque yo tengo Arnold Chiari de tipo I (me ahorro explicar lo que es porque si te ha interesado y sigues leyendo ya sabes de lo que hablo) y un niño de 9 meses que ha nacido en casa tras un parto cuanto menos “intenso”. En mi primer embarazo, hace ya casi 5 años yo sabía que pese a todo podía parir, lo sentía así como una verdad dentro de mi, pero claro, no me valía sólo con eso. Yo tenía el diagnóstico por pura casualidad y era una paciente completamente asintomática, de hecho es probable que si no lo hubiera sabido por otra amiga (que tuvo cesárea por el mismo motivo) yo ni habría mencionado esto a los ginecólogos, porque en realidad a mi no me condicionaba en nada y no tenía relación ninguna con el desarrollo de mi embarazo y yo normalmente ni me acordaba de señalarlo como algo “importante” en mi historial, porque nunca le habían dado importancia una vez valorado el grado, etc.

El caso es que yo no quería cesárea, mucho menos programada, muchísimo menos con anestesia general, y perderme el momento más importante de mi vida: ver nacer a mi hija. Así que me informé mucho, leí todo lo que encontré sobre el tema y di todas mis razones a los médicos para buscar el mejor camino para MI y mi hija, pero claro, como casi siempre en estos temas, ni me escucharon, ni me respetaron, me infantilizaron y poco menos me trataron de loca por no querer aceptar a ciegas la cesárea. La evidencia científica sobre el tema es escasa, primero porque la mayoría de mujeres que lo tienen ni se enteran, y luego porque, claro, si hacemos cesárea a todas las diagnosticadas “por si acaso” difícilmente vamos a poder recabar información o hacer un estudio sobre el parto y el Arnold Chiari. La neuróloga que firmó el informe se mojó CERO y dijo que no había evidencia real de que no se pudiera parir, pero que normalmente se hace cesárea, y los ginecólogos como no son especialistas justamente en el tema dijeron “no nos pillamos los dedos”. Es lo que tiene la medicina defensiva, la medicina que no es integral, que nos trata como objetos y no como sujetos complejos, individuales y únicos.

Creo que la medicina debe facilitarnos sus avances y conocimientos para ayudarnos a tomar a NOSOTROS la mejore decisión para nuestro caso de forma consciente. No para decirnos lo que ELLOS consideran que debemos hacer.

El caso es que además de haberme sentido completamente sola en ese tema sufrí una violencia obstétrica HORRIBLE. Y lo que se suponía que tenía que ser el mejor momento de mi vida, fue el peor y más traumático que he vivido jamás.

Me costó años y terapia superarlo, aceptarlo y procesarlo, y aún hay un trocito de mi corazón que me da un pinchacito cuando lo recuerdo. Sabía que no volvería a pasar por eso.

Ya había tenido a mi hija y seguí investigando por mi cuenta, informándome, contactando con más especialistas por mi cuenta, y sacando mis propias conclusiones. Sin duda todo lo que viví me hizo ver que en realidad mi cesárea no era estudiada y necesaria, fue para que yo “no reclamase nada” luego, dicho tal cual por una de las ginecólogas que me atendió. He de decir que también había parte del equipo médico que abogaba por un parto vaginal con instrumental para “acortar el expulsivo” y evitar un mayor enclavamiento por el esfuerzo (claro, visto desde un parto en litotomía y “forzando con el cuello”). Por tanto eso también me demostraba que no había una única verdad en mi caso.

Cuando me quedé embarazada por segunda vez yo ya había aprendido lo suficiente y también estaba dispuesta a hacerme oír. Así que aunque mi plan era tener un parto en casa, seguí los protocolos hospitalarios y además acudí a la consulta de neurología nuevamente a “valorar” mi caso. Y menuda diferencia de consulta respecto a la que tuve la primera vez.

Entré por la puerta con mi barrigón y ya antes de sentarme me dice el neurólogo: “Hola! ya veo que le mandan de ginecología, yo le voy a hacer la misma recomendación que la Dra. Pepita (la de mi primera cesárea) hace 3 años”. Me siento, lo miro a los ojos y le digo: Mire me gustaría hablar un poco más de este tema y que tratásemos MI caso concretamente, porque ya en su día manifesté mi deseo de tener un parto vaginal y habiendo pasado ya por la traumática experiencia de MI cesárea, no quisiera repetirla. Hay estudios de casos clínicos que muestran que ha habido mujeres que han parido de forma natural con esta malformación, e incluso han recibido anestesia epidural…

Y así fui exponiéndole mis motivos, lo que yo sabía y había aprendido y el me escuchaba MUY ATENTA Y RESPETUOSAMENTE. Además hice más preguntas, aclaramos dudas, etc y me fue reafirmando el mismo en mi decisión del parto natural. En un momento ya finalizando la conversación le dije: Ud, va a firmar ahora un informe, y yo no quiero que ese informe determine mi futuro de forma “protocolaria”, me gustaría que lo que usted exponga ahí sea su real convicción de que considera que en MI caso está optando por la mejor opción. Y el me dijo: ud, quiere que yo le diga qué haría yo si se tratase de mi esposa, por ejemplo? y le respondí: pues por ejemplo… Y me contestó con rotundidad: yo optaría por el parto vaginal.

Fijaos como cambió el cuento desde que entré por la puerta hasta el final de la consulta. Así que redactó el informe y lo que más me marcó completamente fue que además de exponer sus motivos, conocimientos, etc añadió “además es deseo de la paciente tener un parto natural y considero necesario respetarlo”.

No os podéis imaginar la sensación de triunfo y empoderamiento con que salí de esa consulta, sentí que con ese recorrido seguía sanando lo que no había podido darle a mi primera hija. Sentí que por fin, alguien “cualificado” me daba la razón con su firma y su “título” y eso era todo un logro. Sentía que ahora nuestra decisión de parir tenía un respaldo médico. La opción de parir en casa ya era nuestra. Además en este embarazo, aún pese al informe favorable del neurólogo para la epidural (aunque yo no la quisiera) la anestesista (muy borde) me dijo que ni de broma me pondrían una epidural para el parto, cuando yo le expliqué que iba a la consulta para que constase que no era necesario una anestesia general si llegado el caso necesitaba una cesárea de urgencia. Pero nada, llevo el caso a estudio y me dijo que ni de broma. Pero me daba igual, no la íbamos a necesitar.

Después de todo esto (que me está quedando larguísimo el post, perdonadme) tuve un parto natural en casa, con un preparto muy largo e intenso que me puso muy a prueba y un expulsivo de 2hs que me llevó a conocer al segundo amor de mi vida, mi pequeño Darío (la historia completa del parto la dejo para otro post, si queréis conocerla). Posteriormente he pedido una consulta postparto para que precisamente si querían me hicieran una resonancia magnética y “comprobasen” que nada se había movido de su sitio, ya que tanto temor causaba un enclavamiento por el esfuerzo en mi primer embarazo, y sabéis que?? el neurólogo que me atendió ni siquiera lo vio necesario. Me dijo que dado que yo no mostraba síntoma ninguno de empeoramiento, que la respuesta clínica era perfecta y asintomática era obvio que todo seguía normal.

Con todo este post lo que quiero decir es que SE PUEDE PARIR CON ARNOLD CHIARI I si ese es vuestro deseo y si junto a vuestros médicos lo véis factible. No dejéis que os encasqueten una cesárea “por si acaso” si no la queréis. No temáis de hacer oír vuestros miedos y deseos y cuestionar a “la autoridad médica”, porque a veces se equivocan también, y están ahí para acompañarnos a tomar las mejores decisiones para NOSOTROS (en cualquier contexto de salud o enfermedad).

Cuento mi historia porque me habría gustado encontrar algo así en mi primer embarazo, alguien que hubiera pasado algo similar y lo hubiera superado, alguien que comprendiese mi dolor de no querer esa cesárea. Pero esa fue nuestra historia, y nos ha traído hasta aquí.

Gracias a mi marido, por ser el mejor compañero de vida en este viaje tan profundo, gracias a mi hija por lo mucho que me ha enseñado con su llegada, gracias a mi pequeño por haberme regalado un parto así, y a la familia, por habernos respetado aún con sus miedos.

Gracias a vosotros haberlo leído, y espero que os sea de ayuda! Estoy aquí para apoyaros y acompañaros en lo que necesitéis.

Un abrazo, Noelia.